
Santa Cruz - Bolivia.- Los continuos enfrentamientos entre pandillas tienen angustiados a los vecinos del barrio Los Chacos, zona de la Pampa de la Isla y la Villa Primero de Mayo. Las últimas muertes y ataques a domicilios relacionadas a pandilleros han generado preocupación entre la Policía y el Ministerio Público.
La fiscal Rosmery Barrientos atribuye esta anormalidad a la disgregación familiar como consecuencia de la migración de los padres a Europa y a otros destinos del exterior y en algunos padres la falta de mayor control de las actividades que realiza su hijo fuera de su hogar. “En relación a años pasados, antes estos grupos amedrentaban sin reaccionar físicamente; sin embargo, ahora ya matan por cualquier motivo”, deduce la jurista.
El miedo que han sembrado entre los padres de familia los ha obligado a llevar y recoger a sus hijos de la escuela puesto que, consideran, la vigilancia es casi nula en esa extensa zona. En un colegio ubicado en la avenida Tres Pasos al Frente, el director de esta unidad, reveló que este año les negó el ingreso a 10 adolescentes del nivel medio por considerarlo miembros de pandillas. “Se les dio charla para que traten de superar su comportamiento incluso con la Defensoría pero nunca hicieron la intención de cambiar y más al contrario se los encontró con colillas de marihuana en sus aulas”, afirmó el docente A. Q. Y.
La Policía los caracteriza por ser jóvenes de apariencia humilde, visten pantalones anchos, playeras largas, algunos llevan tatuajes, el cabello teñido o decolorado y aretes en diferentes partes del rostro. Antes de delinquir, consumen alcohol y drogas para tomar más coraje. Casi siempre atacan con palos, cuchillos y armas de fuego.
En Santa Cruz, según datos recogidos por los Servicios de Estudios, Proyectos y Análisis (SEPA), existen 170 pandillas distribuidas en los 12 distritos municipales. Estableció también que son 6.663 adolescentes y jóvenes, con un promedio entre 10 y 24 años, los que están involucrados en estas agrupaciones. Los Simpson, Batos Locos, BDR, Puntos, New Boys, La Guerrilla, Los DCA2, Los Gualeles, Los Satánicos, Las Maras, Los Cachorros, Los Príncipes, Bola 8, Los 12 Discípulos y los Latin King, son las pandillas con cobertura en los distritos. Según la ONG, los jóvenes “ricos” están adoptando el mismo comportamiento de las pandillas que hay en la periferia con la diferencia que tienen dinero y se distinguen como camarillas.
Según el diagnóstico de SEPA establece que los distritos 6 (Pampa de la Isla), 7 (Villa Primero de Mayo), 8 (Plan Tres Mil) y 12 (Los Lotes), que corresponden a las zonas más empobrecidas de Santa Cruz, donde se registran los índices más altos de inseguridad.
La mayoría de los casos delictivos que se reportan en estas zonas rojas, de acuerdo con el estudio y reportes de la Policía, están asociado a los pandilleros.
170 pandillas Es lo que la Fiscalía ha contabilizado que existen en Santa Cruz.
'Los jóvenes se dan cuenta que el grupo les da poder y confianza'
Análisis
Juan Jhonny Mollericona
sociólogo que escribió una tesis sobre las pandillas en La Paz.
"Los pandilleros (de La Paz y El Alto) generalmente son de familias inmigrantes de áreas rurales que sufrieron discriminación, maltratos, en las que el machismo es evidente por la violencia intrafamiliar y donde, por las exigencias económicas, ambos padres salen muy temprano de sus hogares y vuelven a altas horas de la noche, se dedican sobre todo al comercio, dejando a sus hijos sin control.
Estos factores son comunes entre los adolescentes que forman grupos similares en los barrios de la urbe paceña, hasta en la exclusiva zona Sur, porque en esa “edad crítica” los jóvenes pretenden identificarse, buscan un “autoconcepto de sí mismos” y se unen para compartir. Así evolucionan las pandillas. La primera fase de éstas sucede, normalmente, en las escuelas y colegios, donde sus futuros afiliados se conocen, estudian, hacen trabajos prácticos y así germina un lazo de amistad.
Con el tiempo, los muchachos se dan cuenta de que el grupo les otorga poder y confianza, por lo cual desafían a otros de su edad, pelean, porque saben que tienen el apoyo de sus compañeros. ¿Y de dónde aprenden esta violencia? En una entrevista a decenas de chicos y chicas de pandillas alteñas se halló que 99 por ciento había visto la película 'Sangre por sangre', que describe a una pandilla de mexicanos en Los Ángeles, su organización, sus pleitos, sus ritos y su carácter delictivo. Eso lo replican en diversas situaciones, en sus códigos lingüísticos, pautas de conducta, formas organizativas.
En esta segunda etapa es cuando las pandillas se consolidan. Hay una identidad, un reconocimiento, se bautizan con un nombre, la mayoría en inglés, así como otros usados en filmes extranjeros. Igual asumen modismos y palabras que integran el argot de las maras (violentas pandillas centroamericanas), y hasta hay un “mero mero” como líder, carismático o imponente, muchas veces con antecedentes policiales y hasta penales. Aquí, la agrupación horizontal donde todos compartían y proponían da un giro trascendental y adopta una estructura vertical, con alguien que manda y otros que sólo obedecen.
Ya sólida, la pandilla impone ritos de iniciación, actividades de sus integrantes y, probablemente, el paso a la tercera fase, que es la delincuencia constante, en la que el jefe define la administración del dinero logrado en los “golpes”, de los objetos sustraídos, la delimitación del territorio en que opera su cuadrilla. Sin embargo, en este proceso pueden suceder algunos eventos que alejan a un adolescente de este círculo, como el ingreso a la universidad, el servicio militar, un trabajo o el traslado de vivienda”.
Según publicaciones de la prensa paceña, en septiembre de 2009 se calculaba que sólo en La Paz y El Alto habían más de 850 pandillas, aunque los registros oficiales señalaban que sólo 250 están relacionadas con contravenciones a la ley. Un estudio realizado dice cerca del 80 % de los casos que son atendidos están relacionados con pandillas, que uno de cada cuatro jóvenes detenidos es reincidente y que 70% son menores de 18 años. /Portal FMBolivia
Ref. Fotografia: territorio • Estos grupos marcan su territorio como señal de respeto en sus barrios principalmente en los colegios.
El Dia/FmBolivia