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Tres sobrevivientes perdidos en una isla con caníbales

Tres sobrevivientes perdidos en una isla con caníbales

Libro Perdidos en Shangri-La recupera la historia de fines de la 2º guerra mundial

El escritor y profesor de periodismo Mitchell Zuckoff se topó con la historia en el archivo del Chicago Tribune, cuando estaba investigando otro tema. Tenía todos los elementos de lo mejor de Indiana Jones. Incluso una heroína por la que, gracias a ella, la prensa de la época reportó el incidente: “Era como salida de una película de Tarzán”.

Era mayo de 1945, a fines de la Segunda Guerra Mundial y en el Pacífico ya no había combates. En lo que entonces era Nueva Guinea Neerlandesa (hoy, las provincias indonesias Papúa y Papúa Occidental, en la isla que queda al norte de Australia) un grupo de militares estadounidenses se preparaba para disfrutar de un paseo recreativo en avión a un lugar exótico y desconocido.

“Un año antes, dos aviadores estadounidenses sobrevolaron el lugar y donde el mapa decía que había montañas vieron un valle increíble, habitado por decenas de miles de personas para las cuales la Edad de Piedra nunca había terminado. Pero nadie podía llegar: no se podía aterrizar, pues estaba rodeado de montañas. Dos corresponsales, al verlo desde la altura, “pensaron en Horizontes Perdidos de James Hilton”, por lo que lo apodaron “Shangri-La” y así se le conoció.

EL GREMLIN SE ESTRELLA

El 13 de mayo de 1945, 24 militares se embarcaron en el avión The Gremlin Special (El Gremlin Especial), un nombre que, dado el desenlace, resultó desafortunadamente acertado.

El Gremlin Especial se estrelló contra una montaña y sólo tres pasajeros sobrevivieron. “La primera es Margaret Hasting, esta bella cabo del ejército; el segundo es el sargento Kenneth Decker, quien sufrió una herida terrible en la cabeza y quedó amnésico, no recordaba nada del accidente aéreo. El tercero, teniente John McCollom no tenía muchas heridas físicas, pero sufrió lo que se puede describir como una herida existencial. Su hermano gemelo murió al estrellarse el avión. Así que cuando salió a la selva, se encontró solo por primera vez en la vida”.

Con mucha dificultad, con todos los líquidos que encontraron y algunas bolsitas de dulces, emprendieron su camino hacia el valle. Como era de esperarse, eventualmente se dio el temido encuentro: los tres sobrevivientes heridos se vieron de frente con unos nativos que nunca habían visto personas blancas, que practicaban el canibalismo y no les gustaban los intrusos.

“Eran guerreros caníbales y según el ritual, si mataban a un enemigo, era común comerse su carne. Varios querían matarlos pero Wimayuk Wandik, el líder de la tribu, les recordó de una leyenda que profetizaba que un día, espíritus o fantasmas de piel clara bajarían del cielo. Así que, en vez de comérselos, decidieron que tenían que ayudarlos y protegerlos”, cuenta Zuckoff.

Entretanto, el ejército estadounidense había visto a los sobrevivientes, pero no había forma de aterrizar. Lo único que podían hacer era enviar a paracaidistas. “La unidad del ejército, liderada por C. Earl Walter Jr., que había sido entrenada para llevar a cabo misiones detrás del frente enemigo” fue llamada a la misión. Cuando tocaron tierra, se vieron rodeados por tantos nativos que, aunque iban armados, supieron que no tenían chance. “Resultó ser uno de los malentendidos más cómicos de la guerra, en el que Earl y sus hombres terminaron desnudos. Pero le guardo el placer de descubrir cómo se llegó a eso a los lectores del libro”.

La delicia de esta historia es que Zuckoff habló también con los nativos: adultos que eran niños cuando humanos blancos cayeron del cielo.

“Si los marcianos aterrizaran en mi jardín, yo lo recordaría por el resto de mi vida, y así fue para ellos: De repente había aviones estrellándose y gente. Recordaban todo y me lo contaron. La idea de poder contar con la perspectiva de lo que los nativos pensaban, me hizo en ese momento el escritor más feliz del mundo”.


UNA HISTORIA DE PELÍCULA

Una mujer: La belleza de Hasting llamó la atención de los medios. Pertenecía a la primera generación de mujeres que sirvieron en el ejército de EEUU.

Gremlins: Los gremlins, unas criaturas mitológicas a las que les gusta desarmar aviones estaban muy en boga, luego de que los aviadores de la Fuerza Aérea Real del Reino Unido, los responsabilizaran de los múltiples accidentes que sufrían, acusándolos de sabotear sus aeroplanos.

Casualidad: Zuckoff se topó por casualidad con la historia de Shangri-La cuando estaba investigando otro tema en el archivo del diario Chicago Tribune. “¡Ahí estaba! Bajo el título ‘Rescate con planeador en Shangri-La retrasado por nubes’ ¡Era como fantasía!”, cuenta el autor del libro.
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