
Un sismo de magnitud 8,8, uno de los más potentes jamás registrado, mató a más de 214 personas y aterrorizó al centro de Chile la madrugada ayer, poniendo en alerta a los países del océano Pacífico por temor a tsunamis y olas gigantes.
El terremoto tuvo su epicentro en el mar a 90 km de Concepción, ciudad de medio millón de habitantes y unos 500 km al sur de Santiago. Olas de gran tamaño afectaron la isla Robinson Crusoe y se ordenaron evacuaciones preventivas en la isla de Pascua.
En cuanto a los damnificados, sólo en la región del Bío Bío, una de las más castigadas por el sismo, que afectó a ocho regiones de Chile, en una extensión de unos mil kilómetros de territorio, los afectados son unos 400.000.
En Talagante, localidad situada unos 40 kilómetros al suroeste de Santiago, un matrimonio y sus cuatro hijos murieron aplastados al derrumbarse la construcción en la que se encontraban.
La ministra de Educación, Mónica Jiménez, anunció que en las regiones afectadas el inicio del año escolar se aplazó del 3 al 8 de marzo, a fin de que los daños sufridos por los colegios sean reparados.
El presidente electo Sebastián Piñera brindó el último saldo de víctimas y aseguró que se trata de la peor catástrofe que sufre el país en los últimos 30 años.
Antes, el gobierno de Michelle Bachelet, que le entregará el mando a Piñera el 11 de marzo, había declarado el "estado de catástrofe" en las zonas afectadas.
Las primeras imágenes televisivas de Concepción, la gran ciudad más próxima al epicentro, mostraban el gran puente sobre el río Bío Bío destruido, decenas de construcciones dañadas y calles obstruidas por escombros.
El terremoto se produjo a las 03.34 hora local y sorprendió a la mayoría de los chilenos durmiendo. Inmediatamente salieron aterrorizados a las calles. Allí se mezclaban personas en pijamas que rehusaban regresar a sus viviendas por las continuas réplicas, y nutridos grupos de jóvenes que abandonaron discotecas y fiestas.
La confusión se vio agravada por el inmediato y generalizado corte de luz que sobrevino al fuerte sismo y el colapso de las líneas telefónicas. Además, el aeropuerto de la capital seguía cerrado.
"Es lo peor que he vivido en mi vida", comentó Sebastián, un joven de 22 años de Santiago.
"¿Están todos bien?", se preguntaban los vecinos, en medio del llanto y la incredulidad sobre todo de mujeres y niños, al tiempo que se desataba una desaforada carrera por hacer llamadas telefónicas para saber el destino de sus familiares.
Varias réplicas siguieron al sismo, algunas de una magnitud superior a 6. El sismo es el segundo más potente de los últimos 20 años, tras el de 9,1 grados en la escala de Richter registrado en diciembre de 2004 en las costas de Indonesia y que desencadenó el tsunami que mató a 220.000 personas.
Chile sufrió el terremoto más fuerte nunca registrado en el mundo-9,5 grados Richter, el 22 de mayo de 1960 en Valdivia, sur de Santiago, que dejó más de 3.000 muertos.
Chile está acostumbrado a los sismos y cuenta con reglamentación para que las viviendas soporten estos fenómenos.
Japón, Australia, las Filipinas y Hawai mantenían ayer alertas de tsunami tras el sismo, mientras algunos de los países más próximos al epicentro, como Ecuador, Perú y Costa Rica, las levantaron al pasar el peligro. Agencias